La región cocalera, considerada un eje del narcotráfico, recupera la presencia de las fuerzas del orden y trabajadores públicos tras un acuerdo con autoridades locales.
La Policía regresó este lunes al Chapare, bastión político del expresidente Evo Morales, tras semanas sin control policial ni servicios básicos. La retirada en octubre ocurrió en medio de protestas cocaleras que bloquearon vías durante 24 días. Ahora, 150 efectivos han retomado sus labores en esta región estratégica del Trópico de Cochabamba.
Según el Ministerio de Gobierno, el Chapare es una de las principales zonas vinculadas al tráfico de cocaína en Bolivia. Durante la ausencia de seguridad, la región experimentó un aumento de inseguridad que obligó a las autoridades a coordinar el retorno de las fuerzas del orden.
El comandante policial, Augusto Russo, destacó que los alcaldes del Trópico comprometieron recursos del IDH para garantizar mejores condiciones laborales a los efectivos. Se espera que esta medida permita reforzar la presencia policial y atender las necesidades de seguridad de la población.
Evo Morales, quien se encuentra en el Chapare respaldado por sindicatos cocaleros, continúa enfrentando procesos judiciales por presunto abuso sexual y trata de personas. Desde allí, ha acusado al Gobierno de usar estos casos como un mecanismo de persecución política en su contra.





