El mandatario inspeccionó las operaciones en la frontera con Perú, un punto clave para el contrabando que afecta el abastecimiento interno y los precios en Bolivia.

El presidente Luis Arce visitó este martes la zona de Desaguadero, en la frontera con Perú, acompañado por la viceministra Gabriela Alcón y el viceministro Luis Velásquez, para supervisar los controles contra el contrabando en esta área estratégica. Este ilícito, conocido como contrabando a la inversa, implica la salida ilegal de productos bolivianos hacia países vecinos, como Perú y Brasil.

El Gobierno atribuye al contrabando a la inversa el desabastecimiento de bienes esenciales y el aumento de precios en el mercado interno. Productos como el aceite, cuyo litro cuesta hasta tres veces más en países vecinos, son frecuentemente desviados hacia mercados externos debido a las ganancias que generan.

Desde octubre, Bolivia ha intensificado su lucha contra este ilícito mediante la militarización de zonas fronterizas y la promulgación del Decreto Supremo 5245, que endurece las penas por contrabando hasta 14 años de prisión. Estas medidas buscan frenar el flujo de bienes esenciales hacia el exterior.

Actualmente, 8.000 efectivos realizan tareas de control en la frontera, reforzando las operaciones en vísperas de fin de año, un período en el que el contrabando suele aumentar debido a la alta demanda en países vecinos.

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