Para el próximo año, se proyecta un crecimiento del PIB del 3,51%, con una inversión pública de $us 4.024 millones y una inflación estimada del 7,5%.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, destacó que el 2025 será un año de consolidación económica gracias al impulso de la inversión pública, el desarrollo de sectores estratégicos y la industrialización. “Visualizamos un 2025 mejor que el 2024, con mayor producción y una contención de precios que permitirá aplacar la tasa de inflación”, afirmó.

El plan contempla la puesta en marcha de importantes proyectos industriales, como la planta siderúrgica del Mutún, la planta de biodiésel FAME 2 y una decena de plantas de bioinsumos y procesadoras de alimentos. Estas iniciativas buscan reducir la importación de combustibles y generar divisas para aliviar el déficit fiscal, proyectado en un 9,2% del PIB.

Entre los sectores priorizados se encuentran la minería de minerales tecnológicos como el niobio, el aumento de la productividad agrícola y la exploración hidrocarburífera. Además, el Gobierno prevé un ahorro significativo en la importación de diésel gracias a la producción de biodiésel y la ampliación de capacidades industriales en varios departamentos del país.

Con estas medidas, Bolivia espera no solo estabilizar su economía, sino también fortalecer su capacidad productiva e industrial, asegurando un crecimiento sostenido y sostenible.

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