El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, rechazó las críticas sobre una supuesta destrucción económica y aseguró que Bolivia enfrenta un problema estructural de décadas.

El Gobierno, a través del Ministerio de Economía, negó que haya destruido la economía boliviana y atribuyó los problemas actuales a una brecha externa estructural que el país arrastra desde hace décadas. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, respondió a las críticas del expresidente Jorge Tuto Quiroga, quien acusó a la gestión de Luis Arce de generar una destrucción económica. “Nadie puede decir que hemos destruido la economía, para nada, en todo caso lo que muestran estos números es que el Gobierno está cuidando la economía”, afirmó Montenegro, respaldando su declaración con datos que reflejan crecimiento en depósitos y créditos del sistema financiero.  

Montenegro explicó que el principal problema estructural es la brecha externa, es decir, la diferencia entre las importaciones que requiere el país y sus exportaciones, lo que afecta el flujo de divisas. “El problema es la brecha externa, ese es un problema estructural no de una década atrás, sino de hace cinco o seis décadas”, remarcó el ministro. Para enfrentar este desafío, el Gobierno ha implementado políticas como la sustitución de importaciones y la apertura de nuevas oportunidades de exportación, aunque aclaró que estos procesos no generan resultados inmediatos.  

El ministro enfatizó que las acusaciones de una economía destrozada carecen de fundamento. “No se puede decir que la economía boliviana está destrozada”, afirmó Montenegro, destacando que las medidas adoptadas buscan estabilizar y fortalecer la economía a largo plazo. Sin embargo, reconoció que los problemas estructurales requieren tiempo y esfuerzo continuo para ser resueltos. 

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